domingo, 6 de octubre de 2013

    RELATO BORGES: EXISTE EL INFINITO?


Desde el primer día que vio ese ocho tumbado en clase de matemáticas, Gabriel se preguntaba si lo infinito era real, si existía algo tan abundante o intangible que hiciera de aquello algo sin fin. Durante muchos años siempre pensó que no, el infinito era un rollo que los matemáticos se inventaban para problemas sin respuesta o algo así; pero todo cambió el día que conoció a Cloe. Sin ser consciente de ello, iba a encontrar en esa chica la respuesta a esa extraña inquietud que le carcomía desde hacía años.

   Y es que esa chica iba a ser el amor de su vida. ¿Qué tiene que ver eso con el infinito? Bueno, está claro, hablamos de amor, y cuando es de verdad, no tiene por qué acabarse. Eso es algo que ni Gabriel sabía, porque cuando se casó con Cloe sabía que lo más probable era que fuera a morir a su lado, pero no pudo evitar pensar en que esa llama con la que se suele representar la pasión en una relación, iría empezando a vacilar con el paso de los años. Al menos él creía que eso sería lo normal. Pero no podía estar más equivocado.

    No hace falta narrar los 45 años que Gabriel y Cloe pasaron juntos porque ya está todo dicho, les unía una nada que era todo, el amor, algo infinito. Aparentemente todo lo que nos rodea se acaba, el chocolate, el dinero, una clase, un libro…hasta nuestras vidas, incluída la de Gabriel. Pero, una vez fallecidos, el amor que une dos personas no se desvance, se escapa de cualquier tipo de contabilidad o muerte, y es que en el último día de su vida, Gabriel se dio cuenta de que el infinito sí existe.

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