domingo, 6 de octubre de 2013

La muñeca rusa. (Cuento Borges)

Vivo con mis dos hijas, soy viuda y vivo en un pequeño piso de la calle 24.
Soy amante de las muñecas. Me dio por coleccionarlas desde bien pequeña. Tengo una sala llena de ellas, expuestas en mi casa.
Una de ellas está en una vitrina con candado. Se llama Noa y os voy a explicar el por qué.
Me la encontré aquel día  20 de octubre de 1980, entonces tenía 33 años. Iba camino a una exposición de cuadros cuando vi que una muñeca sentada en una esquina, estaba mirándome fijamente.
Parecía que me quería decir algo. Me acerqué y la recogí del suelo.
Era una preciosa muñeca rubia, con un vestido rojo y un lazo blanco en el pelo. Tal y como la estoy describiendo parecía bonita, de no ser por sus rasgos. Tenía grandes ojos grises y  bajo ellos sombra negra. Su boca tenía una expresión de enfado.
Llegaba tarde a la exposición por lo cual, decidí guardarla en mi mochila para examinarla más tarde.
Llegué al museo a los 10 minutos. La exposición era interesante, pero yo no dejaba de pensar en esa muñeca y en cómo había llegado esta allí.
Al llegar a casa, encendí el ordenador y empecé a investigar.
Al cabo de media  hora, obtuve información de una muñeca que se parecía a la mía. Procedía de Rusia.
Para comprobarlo, saqué la muñeca de mi bolso. ¡Era la misma! Apenas había imágenes ni  información sobre ella.

Al cabo de un rato sonó la puerta. Era la policía.
En ese momento estaba tranquila, no se me pasó por la cabeza  que me viniesen a acusar de haber robado un cuadro de la exposición.
Registraron mi casa. Todavía recuerdo los rostros aterrorizados de mis hijas.
Poco después me arrestaron, pues el cuadro estaba en la habitación del ordenador donde había estado averiguando información sobre la muñeca.
La muñeca había cambiado de expresión  y tenía una pequeña sonrisa dibujada en la cara.
Al cabo de 24 horas en las que estuve metida en una celda, fui a buscar a mis dos hijas a casa de mi madre. Y nos fuimos a casa.
Mis hijas entraron las primeras y se dirigieron al salón. Una de ellas se reía. Me acerqué.
-¿De qué te ríes cariño? La pregunté.
Ella no dijo nada y sin parar su risa, me señaló a la muñeca. Esta, estaba sentada en el sofá , con la tele encendida.
Me empecé a preocupar. Pues ese no era el sitio donde deje a la muñeca la otra noche.
A los dos días de observar cosas extrañas y comportamientos anormales. Acudí a una tienda. El señor me preguntó acerca de ella
-      ¿Las cosas se encienden solas? Me preguntó.
-      Sí. Respondí
-       ¿La muñeca cambia de posición?
-     
-      ¿Se oyen ruidos extraños?
-      Sí. Respondí por última vez.
Estaba aterrorizada de pensar que justamente era eso lo que estaba sucediendo en mi casa.

El señor de la tienda me estuvo explicando curiosidades sobre ese tipo de comportamientos.
Me dijo que lo más probable era que mi muñeca tuviese el espíritu dentro de una persona, que fue asesinada en un pasado.
Me quedé inmovilizada. Mis músculos, en ese instante  no respondían. No podía pensar que mis hijas podrían haber sufrido daños por mi culpa.
Cuando recuperé la compostura seguí hablando.
-¿Esos cuentos existen de verdad?
- Sí, pero es poco probable que ocurra.
-¿ y qué se puede hacer respecto a esto? Pregunté.
- Yo, podría ayudarla. Soy un experto en estos temas. Hoy mismo, después de trabajar, podría ir a su casa y observar la muñeca. Hasta entonces guarde la muñeca en un lugar seguro. Lo más probable es que la muñeca intuya lo que va a pasar.
- Eso es lo que haré. Muchas gracias. Nos vemos esta noche y por favor no tarde.
Me fui a mi casa y lo primero que hice fue guardarla.
El señor llegó sobre las nueve. No tardó mucho. Ni yo tampoco en abrirle la puerta.
Le enseñé a la muñeca y el la observó detenidamente. Me dijo que tuve suerte de que no nos pasase nada a mí y a mi familia.
Estuvo media hora encerrado él solo en una habitación y diciendo brujerias
Al cabo de esa media hora,salió y me dijo:
-      Ahora ya estaréis seguros. No va a pasar nada. Pero nunca yo por si acaso encerraría a la muñeca.

Yo por si acaso la encerré en una vitrina, ya que era la muñeca mas asombrosa de todas.

Por: Ana Cáceres 

1 comentario:

  1. Buena idea la de cambiar el libro por una muñeca... pero el tema era "el infinito", no la brujería, el final se pierde un poco. Habría que corregir algunas cosas de ortografía como , acentos... y sobre todo esa gran cantidad de puntos y aparte cuando en realidad sigues hablando de lo mismo.

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