La historia comienza dos años después de lo último que
escribí sobre el suceso. El lugar, Buenos Aires, para ser exactos la Biblioteca
Nacional. Allí fue donde deposité el Libro de Arena tras meses de trastorno.
Este libro es peculiar en cuanto a que brotan de ella páginas y más paginas,
haciendo que nunca puedas encontrar ni la primera ni la última. Vuestra posible
sorpresa es similar a la que yo tuve cuando el libro llegó a mis manos.
Este particular día estaba dando un paseo por la
biblioteca, algo bastante frecuente en mí. De pronto, ví una figura que me
pareció bastante familiar. Al instante recordé quien era: nada menos que el
señor escocés que me vendió el misterioso libro.
Me acerque a él y le pregunte acerca de lo que hacía. Él
me respondió, bastante educadamente, que andaba en busca de su libro. Yo le
indiqué la zona de la biblioteca donde había colocado el libro. Me sentí
bastante incómodo al pensar que quizá iba a volver esa sensación enloquecida si
tuviera otra vez el libro entre mis manos.
Seguí al señor pastor a la escalera que accedía al sótano
donde se encontraba el Libro de Arena. No encontramos dificultades ni
objeciones para bajar. Descendimos las escaleras y, tras un tiempo buscando,
vimos entre el polvo y la oscuridad el libro en cuestión. No sé, al pensarlo
ahora, si es fruto de mi imaginación o si realmente sucedió, pero me pareció
que el aspecto del libro había cambiado. Ambos dudamos en coger el libro, en mi
caso por los malos recuerdos y la perplejidad que había traído consigo.
Finalmente, mi acompañante lo cogió en un movimiento rápido. Subimos en
silencio las escaleras otra vez a la luz de la biblioteca. Allí abrimos el
libro, y para mi sorpresa, las páginas no solo eran infinitas, sino que las
palabras de cada página no terminaban
nunca. Cuando intentaba leer la primera palabra de una página aparecía una por delante
y otra por detrás. No estoy seguro si siempre había sido así, probablemente lo
fue, pero no me di cuenta de la extraña situación del hecho hasta entonces.
El pastor agarro el libro fuertemente, se despidió
formalmente y se alejo. Respiré profundamente y me dí cuenta del alivio que
sentí al saber que realmente me deshacía del misterioso libro para siempre.
Breve y conciso pero intenso, con un resultado notable si corriges algunas cosas: Mayúsculas, título de libro en otro tipo de letra, acentos (sobre todo los verbos). Ah y "pastor" en español significa "que está con animales", supongo que quieres decir el o
ResponderEliminar