domingo, 6 de octubre de 2013

Narración Borges.

-Hasta nunca. –me dijo.

Y así fue. Nunca más la vi, ni volví a escuchar nada de ella. Ni una palabra. Fue como si desapareciese y se hubiese llevado todo con ella.

No quedó nada de esos besos mojados con sabor a menta, de esos largos paseos por las calles de Argentina, de esas tardes eternas que pasábamos planeando un viaje perfecto por otros mundos, otras culturas lejanas,quizás la India o Escandinavia.

Tampoco quedó nada de esas horas en la biblioteca donde solíamos perder la noción del tiempo buscando un libro incluso mejor que el anterior. El cual ella me leía después con su voz dulce, tenue y soñadora. Luego siempre discutíamos sobre él durante días e incluso semanas.

De todo eso y más momentos que vivimos juntos, no quedó nada, absolutamente nada, sólo mi recuerdo.

Yo, con toda la, aún ese momento, esperanza de que volvería, pregunté por ella a toda persona que pasó por mi desconcertada mente:

Pregunte al bibliotecario de por las tardes:

-No he visto a ninguna señorita como usted me describe señor. –me dijo bajo sus gafas de miope.

-No es posible.-pasábamos aquí tardes enteras. ¡Era usted quien nos mandaba siempre callar! –le dije atónito.

-Lo siento, pero no la recuerdo. Ni a ella…ni a usted.

Me di por vencido y me fui arrastrando los pies por el vestíbulo cual niño enfadado.

Decidí pasar de camino a casa por la cafetería de la calle Belgrado donde solíamos pedir la merienda para llevar:

-No sé a quien se refiere señor.- me dijo amablemente el camarero.

-No se preocupe, gracias.- le dije viendo como toda mi esperanza se evaporaba.

Totalmente falto de fuerzas, volví a casa. Trasladé mi cama y mis libros al sótano con el pensamiento de que si no podría verla a ella nunca más, no querría ver el mundo exterior tampoco, ya que no tendría nada de sentido sin ella.


En estos momentos de la historia, ya no sé si lo que ocurrió fue real o fue sólo un sueño. Lo que sí sé seguro, es que ella se fue tal como vino, llevándose mi corazón.

Por: Luisa Casas.

1 comentario:

  1. El relato está bien, pero el tema se ha perdido, ¿recuerdas, el tema era "el infinito"? Buena utilización de estilo directo e indirecto.

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