martes, 23 de abril de 2013

Situación kafkiana


Las 10:15 de la mañana, día soleado en Valencia, maleta de mano cargada, billetes en una mano con destino Londres, en media hora despega tu vuelo, ya han dado aviso de que en apenas cinco minutos cierran la puerta de embarque. Toca pasar el control de seguridad. Un empleado del aeropuerto dando indicaciones sobre el control.  Joyas, cinturones, botas, chaquetas, carteras, móviles, relojes, portátiles fuera de la funda.
Piensas ¿A qué viene todo esto? ¿Quién ha creado tales medidas? ¿Por qué debemos exponernos a esto? Unas veinte personas detrás de ti que deben realizar el mismo procedimiento que tu. Te quitas todo ordenado y lo depositas en las bandejas correspondientes, tal y como ha mandado el empleado del aeropuerto apenas cinco minutos antes, accesorios y chaqueta en una, portátil fuera de la funda en otra y detrás de todo ello la maleta de mano. Lo dejas en la cinta y miras como se lo come la máquina. Otro empleado del aeropuerto te hace un gesto indicando que puedes pasar por el detector. Pasas tras el. Bip. Te detecta cualquier cosa, el empleado te hace abrir los brazos y las piernas como su estuvieras en una cruz y comienza a registrarte. Todo esto bajo la atenta mirada de todos los empleados del aeropuerto y de las personas que están esperando para pasar el control de seguridad, antes eran veinte, pero ahora se han duplicado y tienes cuarenta pares de ojos mirando fijamente hacia ti mientras ese empleado te registra en busca de cualquier utensilio sospechoso y prohibido para subir al avión. Entonces suena por megafonía el siguiente aviso ‘’Pasajeros del vuelo Ryanair F807JK13 con destino Londres-Stansted, último aviso para embarcar, por favor diríjanse a la puerta C11’’.
Le explicas al empleado del aeropuerto que debes darte prisa o perderás el avión, el hace un gesto como que estás limpio, no llevas nada, puedes pasar a recoger tus cosas. Pero te das cuenta de que tus cosas no están en la cinta. Otro empleado del aeropuerto las ha cogido y están siendo analizadas. Mientras las personas que iban detrás de ti van pasando tu te quedas esperando tus cosas siendo el centro de atención de todos aquellos que siguen su recorrido hasta el avión. Ellos ya han superado parte del circuito, solo les queda hacer la cola y entrar en el para emprender el viaje. Tus cosas ya han sido analizadas y te las devuelven.
Recoges todo y vuelves a colocar cada cosa en su sitio. Por fin has salido de aquel infierno al que te someten cada vez que vas a realizar un viaje. Te diriges hacia la puerta que te corresponde. Consigues llegar a tiempo aunque con algún que otro apuro y entras en el avión, el último, pero entras. Ya estas dentro de él, sentado, ahora si, que comience el viaje.

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