Las 10:15 de la mañana, día soleado en Valencia, maleta de
mano cargada, billetes en una mano con destino Londres, en media hora despega
tu vuelo, ya han dado aviso de que en apenas cinco minutos cierran la puerta de
embarque. Toca pasar el control de seguridad. Un empleado del aeropuerto dando
indicaciones sobre el control. Joyas,
cinturones, botas, chaquetas, carteras, móviles, relojes, portátiles fuera de
la funda.
Piensas ¿A qué viene todo esto? ¿Quién ha creado tales
medidas? ¿Por qué debemos exponernos a esto? Unas veinte personas detrás de ti
que deben realizar el mismo procedimiento que tu. Te quitas todo ordenado y lo
depositas en las bandejas correspondientes, tal y como ha mandado el empleado
del aeropuerto apenas cinco minutos antes, accesorios y chaqueta en una,
portátil fuera de la funda en otra y detrás de todo ello la maleta de mano. Lo
dejas en la cinta y miras como se lo come la máquina. Otro empleado del
aeropuerto te hace un gesto indicando que puedes pasar por el detector. Pasas
tras el. Bip. Te detecta cualquier cosa, el empleado te hace abrir los brazos y
las piernas como su estuvieras en una cruz y comienza a registrarte. Todo esto
bajo la atenta mirada de todos los empleados del aeropuerto y de las personas
que están esperando para pasar el control de seguridad, antes eran veinte, pero
ahora se han duplicado y tienes cuarenta pares de ojos mirando fijamente hacia
ti mientras ese empleado te registra en busca de cualquier utensilio sospechoso
y prohibido para subir al avión. Entonces suena por megafonía el siguiente
aviso ‘’Pasajeros del vuelo Ryanair F807JK13 con destino Londres-Stansted, último
aviso para embarcar, por favor diríjanse a la puerta C11’’.
Le explicas al empleado del aeropuerto que debes darte prisa
o perderás el avión, el hace un gesto como que estás limpio, no llevas nada,
puedes pasar a recoger tus cosas. Pero te das cuenta de que tus cosas no están
en la cinta. Otro empleado del aeropuerto las ha cogido y están siendo
analizadas. Mientras las personas que iban detrás de ti van pasando tu te
quedas esperando tus cosas siendo el centro de atención de todos aquellos que
siguen su recorrido hasta el avión. Ellos ya han superado parte del circuito,
solo les queda hacer la cola y entrar en el para emprender el viaje. Tus cosas
ya han sido analizadas y te las devuelven.
Recoges todo y vuelves a colocar cada cosa en su sitio. Por
fin has salido de aquel infierno al que te someten cada vez que vas a realizar
un viaje. Te diriges hacia la puerta que te corresponde. Consigues llegar a
tiempo aunque con algún que otro apuro y entras en el avión, el último, pero
entras. Ya estas dentro de él, sentado, ahora si, que comience el viaje.
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