Soledad, la RAE la define como: `` carencia voluntaria o
involuntaria de compañía`` pero para mi tiene un diferente significado, quiere
decir, momentos difíciles, momentos en
los que no sabes que hacer, no sabes con quien hablar, o mejor dicho, no tienes
con quien hablar, momentos en los que no tienes ganas de hacer nada, momentos
en los que te metes en tu habitación, te tiras en la cama con los cascos de música
en tus orejas, el volumen a tope, mirando al techo blanco de tu habitación.
Pasas tal cantidad de tiempo mirándolo que has llegado a descubrir que las
grietas del techo forman cada vez un dibujo distinto, a veces un conejo, otras
una nube, algún que otro perro, todo ello fruto de tu imaginación.
En el momento en que ese blanco te
entra en los ojos es cuando empiezas a pensar.
Piensas en todo lo que te ha
sucedido, desde que tenías uso de razón y conciencia hasta el momento en que te
encuentras viviendo.
Comienzas a pensar cómo empezó todo cuando tu
madre, la mujer a la que mas aprecias hasta el momento, te dio la vida. Sigues
pensando en todos los hechos que marcaron tu infancia, entre el primer año de
vida y los cinco años, recuerdas cuando te rompiste el brazo jugando con tus
primos en el parque y como tu padre vino enseguida a recogerte y llevarte al
medico, como a los tres años nació tu hermano. Recuerdas que con cuatro años comenzastes
a pegarle patadas a un balón, en un juego que llamaban futbol y tu aun no
sabias lo que eras, rodeado de amigos, en el equipo de tu barrio, donde harías
grandes amistades, que hoy en día aun conservas.
Te vienen a la cabeza miles de
recuerdos que marcaron tu infancia, tantos en familia, tantos con tu hermano,
en tus primeros años en la guardería, tus primeros pintitos como actor en la
compañía de tu padre.
Es entonces cuando dejas tu infancia atrás, y
entras en tu etapa en primaria. Empiezas a recordar a todos tus profesores,
desde el primer, Jose Antonio, hasta el ultimo Mirtha.
Todos y cada uno de ellos aporto su
granito de arena a tu formación como estudiante, pero sobre todo y mas
importante, a tu formación como persona, sin ellos no hubieras llegado a lo que
hoy en día puedes decir que eres. Comienzas a recordar tus primeros amigos,
algunos a los que dejarías en el camino, otros que aun siguen contigo y que
esperas que estén ahí por mucho mas tiempo, las primeras novias, que nunca se
olvidan, tus primeros besos, los ``te quiero`` que enseguida decías, las cartas
anónimas que mandabas y otras tantas que recibías. Te vienen a la cabeza todas
las cosas de niños que en su momento hiciste y que de una forma u otra marcaron
tu camino.
Van pasando los años por tu cabeza,
primero, segundo, tercero de primaria y así hasta llegar a sexto y ultimo año
de primaria. Entonces lo único que querías era crecer, hacerte mayor. Hasta ese
momento has vivido millones y millones de momentos inolvidables con tus amigos,
tu familia, en la falla, en el colegio, en el equipo de futbol, en el teatro…
Pero ahora llega la hora de la graduación de primaria y ello implica que debes
dar un gran salto al instituto de secundaria, debes dar un gran cambio, nuevos
profesores, nuevos amigos y otros no tanto y nuevos lugares. Hace apenas unos
años mirabas desde las rejas de tu colegio ese instituto y pensabas que aun
quedaba mucho para que llegaras allí, pensabas que todo era gente mayor, querías
entrar en él, pero a la vez tenias miedo de no saber que podría pasar una vez
dentro. Pero ahora ha llegado tu hora, la hora de entrar en el y comenzar una
nueva etapa de tu vida. Empiezas tu adolescencia. Es entonces cuando entras en
la etapa de secundaria y te das cuenta de que eres de los más pequeños en todo
el instituto. Comienzan a pasar los días, las semanas, los meses. Vas superando
exámenes, asignaturas y cursos. En esos años conoces a gente que marcara tu
vida, gente que no quieres perder, que no quieres que se alejen de ti, algunos
de ellos les coges tanto cariño que los llegas a considerar tus hermanos,
algunos forman los pilares de tu vida y si se van, se llevan su pilar con el y
con ello la estructura de tu vida comienza a fallar, hasta que llegue un
momento en el que se caiga por completo, entonces no sabes que podría pasar.
En los últimos momentos de esos
años comienzas a madurar, te das cuenta de que tu etapa adulta esta más cerca
de lo que tu pensabas que se encontraba y que de una forma u otra necesitas
crecer. Llegas a el último curso de tu formación obligatoria, cuarto de la ESO,
sin darte cuenta ya han pasado cuatro años mas de tu vida, cuatro años que no
vas a volver a vivir, cuatro años con experiencias inolvidables y otras tantas
que no quieres recordar, momentos de tristeza, momentos de alegría, momentos en
los que quieres estar solo y otros en los que necesitas a alguien a tu lado.
A la conclusión del último curso
llega el fin de curso, un viaje increíble, inolvidable, apasionante donde
forjas nuevas amistades y donde aquellas amistades que ya tenias las refuerzas.
Acabas tu formación secundaria y tomas una decisión, decisión que hasta el
momento es la que mas marcara tu vida, la que escribirá tu futuro. Decides que
quieres irte a estudiar al extranjero, irte a
Inglaterra, exactamente a Londres. Piensas que lo mejor para tu futuro
es salir de tu país, de tu ciudad, de aquel barrio en el que llevas quince años
viviendo, en el que te has criado rodeado de amigos y familiares, pero sabes
que lo mejor para ti es irte, conocer nuevas culturas, nuevas costumbres, un
nuevo país, una nueva ciudad, nueva gente. Sabes que te va a costar, que va a
ser muy duro, vas a tener que ser muy fuerte y habrá momentos en los que te vendrás
abajo y no tendrás a esas personas que necesitas a tu lado, pero todo luego tendrá
su recompensa, y si de verdad le importas a esas personas, te van a seguir
esperando, van a seguir en contacto contigo y van a estar orgullosos de ti
hagas lo que hagas y decidas lo que decidas.
Comienza el verano antes de tu
marcha y quieres aprovecharlo lo mejor posible para irte y estar lo mas fuerte posible
para aguantar todos esos momentos de soledad que te esperan.
Llega el día de tu marcha, 7 de
Septiembre, ya te has despedido de toda tu gente, de tu barrio, a partir de ahí
comienzas una nueva vida, que te deparara un futuro mejor.
Comienzas el curso, una nueva
etapa, el Bachillerato, que ya son palabras mayores, estas a tan solo dos años
de entrar en la universidad y tomar otra de las decisiones más importantes de
tu vida, pero sobretodo estas a tan solo dos años de alcanzar tu mayoría de
edad. Posiblemente los dos años más intensos de tu vida y que en cuanto te has
descuidado ya han pasado y ahora nos encontramos a tan solo dos meses de
terminar el Bachiller y entra a la universidad, ya te has convertido en un
adulto.
En mi caso el significado de
soledad ha ido unido al de madurez, ya que el estar solo me ha hecho alcanzar
mi mayor punto de madurez, me ha hecho centrarme, sentar la cabeza y darme
cuenta de que en esta vida para ser algo debes trabajártelo, dejarte la piel en
ello, debes formarte, sino las cosas no llegan por arte de magia, tienes que ir
tu a buscarlas y si lo haces bien, te las encontraras y serán fácil de agarrar.
Es en ese momento cuando llegas al
final de tus días vividos, no sin antes pensar que te quedan otros muchos por
vivir, y no vas a derrochar un solo segundo, los vas a aprovechar todos y cada
uno de ellos para conseguir lo que un día te pusiste como reto.
Ese reto que siempre tienes en tu
cabeza, ese que no pararás hasta conseguirlo, para estar orgulloso de ti mismo.
Es ahí cuando vuelves a la realidad. Despiertas de tus pensamientos y vuelves a
escuchar tu canción favorita, vuelves a estar tirado en la cama, con los cascos
puestos, en tu habitación, mirando al techo blanco y desdibujando figuras con
las grietas que en él se encuentra, es en ese momento cuando se te cae una
lágrima del ojo derecho, que va acompañada con otra lagrima mas, pero sabes que
no te puedes rendir, ahora no puedes tirar la toalla, debes seguir, levantarte
y tirar para adelante, y si te vuelves a dar o vuelves a caer, no debes tener
miedo de volver a levantarte, porque esta vida no es mas que una montaña rusa,
donde a veces estás en lo más alto y otras veces en lo más bajo, pero si
trabajas, te esfuerzas y lo vales, nadie te impedirá cumplir lo que un día
soñaste y siempre podrás llegar a donde te lo propongas.
Para ello yo siempre pienso en una frase:
‘’Quien algo quiere, algo le
cuesta’’
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