Cuando las olas dejan su rastro en la arena,
esta olvidada, sensible queda.
Cuando el sol desaparece tras la rojiza melena,
oscura permanece la vereda.
La arena se desliza entre los dedos,
persistiendo el eco del recuerdo,
en ruinas aparecen los roquedos,
al triste son de aquel final acuerdo.
Se sumergen las risas de delfines en el mar
dando paso a un silencio sepulcral,
todo lo que en un principio parecía puro azar,
escapó de aquel cuadro tan banal.
Cuando el barco navega sin rumbo alguno,
mientras el agua se evapora tras su paso,
pervive la imagen de aquel uno,
abandonando el campo prácticamente al raso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario