miércoles, 25 de enero de 2012

¿Una noche improvisada?

En los últimos momentos del curso pasado, Rosa, nuestra profe, nos tentaba con la opción de ir a Roma si elegíamos su asignatura y la verdad es que fue bastante tentador. Total, a día 20 de enero nos subimos a un avión directo hacia la capital italiana, Roma.

Debido a que mi último intento de realizar esta pequeña memoria personal sobre lo que más me gustó no cumplía uno de los principales requisitos, que fuese pequeña, voy a contar solamente una de las cosas más “importantes” del viaje, el encuentro con las italianas
.
Llegamos tarde, para variar, y llegamos a Plaza Navona donde nos llevaron a un supuesto lugar donde íbamos a tomar el típico aperitivo italiano. Finalmente y pensando en nosotros nos llevaron a un restaurante, debido a que en ese momento éramos capaces de arrasar el aperitivo a la velocidad de Conesa. Llegamos a cenar y las profesoras ya no estaban con nosotros, una agradable conversación nos hizo llegar a descubrir lo peor, ¡se marchaban a casa a las 12!

Por lo que la fiesta empezó a las 8:30 tras haber pagado 210 euros entre 7 pobres españoles y dos italianas poco espabiladas. Fuimos a una chupitería y de ahí a una minidiscogüateque al puro estilo Shaftesburys. Finalmente a las 12 estábamos en una discoteca que merecía un poco más la pena aunque como buenos niños de 17 años, a las 4 estábamos profundamente dormidos en nuestro hotel cerrado a cal y canto.

Sergio

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