El sábado por la tarde visitamos foro y palatino. El foro fue a lo que dedicamos la mayor parte del tiempo y, la verdad, es que es impresionante.
Aunque sólo queden algunos restos, en su época de esplendor (la República) el foro era el centro político, económico y religioso de la antigua Roma, un lugar donde abundaban templos, tribunales y otros edificios usados para asuntos públicos y privados. Algunos de estos fueron basílicas, que eran edificios utilizados como centro legislativo; templos de distintas divinidades; la Curia, que era el lugar de reunión del Senado, y lugares de mercado y reunión.
Al principio, s. VI a.C. el Foro Romano funcionaba como mercado, pero enseguida se erigieron lugares de culto. Uno de los primeros fue el templo de Vesta, donde ardía perennemente el fuego sagrado en honor de esta divinidad local. Al lado estaba la Regia, el palacio real que según la leyenda fue construido por Numa, segundo rey de Roma.
Con la República aumentó la actividad política, y el Foro se fue poblando de construcciones destinadas al gobierno y la administración. Todavía hoy se conserva en buen estado el de la Curia, donde deliberaba el Senado.
La concesión del título de Augusto a Octavio en el 29 a.C. se considera el inicio de la época imperial. El nuevo cambio de régimen trajo consigo ampliaciones y mejoras cada vez más espectaculares de los foros. Junto al antiguo Forum Romanum, fueron surgiendo los llamados Foros Imperiales, construidos por César, Augusto, Trajano, Nerva y Vespasiano con amplias calles, plazas, presididas por enormes estatuas.
Los monumentos conmemorativos y las estatuas que adornaban los foros no tenían ninguna finalidad práctica. Los más llamativos eran las columnas, como la de Trajano, y los arcos de triunfo, como los de Tito, Septimio Severo, Constantino... Con relieves labrados, se representaban gráficamente las campañas militares victoriosas, para dejar constancia de los momentos de gloria protagonizados por cada emperador, que además desfilaba con sus tropas por la Vía Sacra, entre los aplausos y aclamaciones del pueblo.
Las pocas construcciones que están más o menos intactas en el foro ayudan a dar una idea aproximada de cómo podría ser cuando estaba todo el pie.
Para mí el foro fue una visita interesante aunque cansada. Dar vueltas por las ruinas y poder incluso subirte a algunas fue, cuanto menos, divertido.
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