La mañana del
domingo, el que fue nuestro último día en la capital irlandesa, visitamos la
catedral más conocida de Dublín por su importancia histórica y cultural, la de
San Patricio.
La catedral de San Patricio ha contribuido enormemente a la
vida irlandesa durante su larga historia. Se dice que San Patricio bautizo a
conversos al cristianismo en un pozo que
existió hace tiempo en el parque situado junto a la catedral, y por eso la encontramos
allí desde el sigo V.
Primero entramos dentro y dimos un paseo por toda la
catedral. A mi me llamaron la atención los
pasillos laterales, pues estaban decorados con esculturas de personajes de la
historia de Iranda. En uno de los lados,
había unas banderas de la actual Inglaterra y nos llamó la atención
encontrarlas en una catedral irlandesa, pero luego nos contaron que seguramente
serían de antes de la independencia.
También vimos otras banderas de las
antiguas colonias inglesas.
La catedral estaba decorada con grandes vidrieras y había
una gran cantidad de ornamentos por las paredes y el techo, pero lo más interesante
desde el punto de vista del viaje de literatura universal era la tumba de
Jonathan Swift. Y es que el escritor de Los viajes de Gulliver fue deán de la
catedral desde 1713 hasta 1745.
Después de la visita interior dimos una vuelta por el parque
de al lado. Desde allí había buenas
vistas de la catedral y hicimos muchas fotos. Además, nos hicimos algunas en
grupo en estos jardines.
En conjunto, fue una visita muy agradable y mereció la pena,
pues se trata de uno de los edifico más histórico de Dublín; además,
descubrimos que sabíamos mas sobre Swift al haberlo trabajado en clase de lo
que ponía en los paneles de la catedral.
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