¡Corre! ¡Corre! ¡Sigue Corriendo!
No pares te digo, adelante. ¡Corre!
La mujer lo intentaba, lo intentaba, lo seguía intentando.
¡Corre! ¡Corre! ¡Corre de una vez!
El peso imparable de las furiosas máquinas trabajadas se precipitaba
hacia un suelo mojado por el sudor de muchos.
Todo se tambaleaba.
Bíceps creciendo a gran velocidad,
abominables abdominales surgían de las tripas
de aquellos que tumbados por el suelo andaban,
corazones saltones que pretendían no escapar del sobrejercitado cuerpo,
manos agrietadas por el metal de las mancuerdas.
Esfuerzo y fuerza, sobre esfuerzo y sobre fuerza.
Pulsa el frío start para empezar el odioso work out
¡Vamos, corre!
No se detiene el fuerte hombre espartano de su lado
avanza sin problemas, avanza en la distancia, avanza en la infinita cinta.
¡Supérale te digo! ¡Corre! ¡Avanza!
El rozar de sus pies descalzos sobre la áspera cinta
sangrar como un río le hicieron los pies
No avanza la mujer, no
Impotencia amarga siente al correr y no moverse
Sin efusivas y potentes piernas se ve en el espejo de enfrente
Las miradas la engullen
Se avergüenza de vestir en pijama
¡He dicho que corras!
¡No puedo! Contesta tristemente la joven
Paralizada está.
Aprecia la inminente amenaza del enfadado.
Todos corren y avanzan ahora
menos ella, ella corre y no avanza
La soledad detrás suyo aguarda.
Máquinas y pesas aguardan contentas ser utilizadas de nuevo
Alejar ve a todos los miembros del G. L. C.[1]
Perderá la carrera, ni la empezará
Atrás finalmente ha quedado con la Soledad
Ya solo está ella
Incluso la Soledad ha marchado delante
Ya solo está ella
Ya solo está la mujer que corre y no avanza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario